la casa baja de noche su intensidad nerviosa
y las nubes blancas por encima se estrellan y rompen,
el conejo más grande se come al más chico de un bocado
y eructa una nubecita pequeña, un angelito,
y suben todas de un hilo azulado que sostiene una estrella
más arriba del cielo a reagruparse nuevamente,
miles en una pradera, alrededor de la casa...
Martín Rodríguez

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